Posteado por: Alberto Rubio | 8 enero 2010

El enigma de los Reyes Magos.

 

“Mosaico de San Apolinar”, en Rávena, de mediados del siglo VI: los tres Reyes con sus nombres y ropas persas.

Pocas  imágenes de la Biblia son tan potentes como la de los sabios de Oriente que se postran y adoran al Niño Jesús. El Evangelio de San Mateo no dice cuántos eran esos “magos de Oriente”, y a los antiguos artistas les hubiera gustado que fuese un número par, para ayudar a equilibrar las composiciones. En la Cripta de la Madona, por ejemplo, en una pintura del siglo III, María, con el  Niño en brazos, recibe a dos magos con regalos, vistiendo ropas persas, y en tradiciones armenias y siríacas se habla a veces de ocho o de doce, por las doce tribus de Israel.

Pero ya en el sarcófago de Aurelio, de una catacumba del siglo IV, y en el de Isacio, de Rávena, un poco posterior, se ven tres magos, con ropas persas. El origen persa era lógico porque la palabra griega “magoi” se relacionaba enseguida con la casta de sacerdotes persas. Hacia el año 400, el poeta hispano Aurelio Prudencio, en su poemario “Cathemerinon”, por ejemplo, tiene claro que son “magos de los mares pérsicos”, que ofrecen oro, incienso y el “polvo de la mirra que predice ya el sepulcro”.

La idea de tres reyes terminó imponiéndose. La Biblia mencionaba tres regalos e incluso los autores que no pensaban en ellos como persas, como Tertuliano a principios del siglo III, parecían apuntar al número tres cuando citaban el salmo 72 que mencionaba por su nombre tres reinos: “Y los reyes de Tarsis y las islas le pagarán tributo, los reyes de Saba, los de Arabia le traerán presentes”. De este salmo nació la idea de que eran reyes o de familia real. Quedó definitivamente consolidado el número tres en los sermones del Papa San león I Magno a mediados del siglo V. A los medievales les encantó: permitía mostrar las edades del hombre (joven, adulto, anciano) y las partes del mundo (Asia, Europa, África).

En cuanto a sus nombres, el Protoevangelio etíope de Santiago, posterior al siglo II y anterior al V, los llama Tanisuram, Malik y Sissebá.

El Evangelio Armenio de la Infancia, un texto apócrifo del siglo V, es el primer escrito que recoge los nombres de los Reyes Magos que usamos actualmente. Dice así: “Un ángel se apresuró a ir al país de los persas, para prevenir a los reyes magos, y para ordenarles que fuesen a adorar al niño recién nacido. Ellos, después de ser guiados por una estrella nueve meses, llegaron a su destino en el punto y hora en que la Virgen acababa de ser madre. Y los reyes de los magos eran tres hermanos: el primero, Melkon, que imperaba sobre los persas; el segundo, Baltasar, que prevalecía sobre los indios; y el tercero, Gaspar, que poseía el país de los árabes. Habiéndose reunido por obediencia al mandato de Dios, se presentaron en Judea en el instante en que María había dado a luz. Y, habiendo apresurado su marcha, se encontraron allí en el tiempo preciso del nacimiento de Jesús”.

Reseña de La Razón. 05/01/10.

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Responses

  1. Me alegro mucho de que hayas escrito sobre los Reyes Magos!!
    Yo no he podido hacerlo y he decidido dejarlo para el año que viene, pero sin duda enlazaré mi post con el tuyo para que conozcan tan bien la historia de estos tres reyes de Oriente 🙂


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