Posteado por: Alberto Rubio | 3 marzo 2010

Tiana y el Sapo (2009).

 “Si puedes soñarlo puedes hacerlo, recuerda que todo esto comenzó con un ratón.” (Walt Disney).

Título: Tiana y el sapo
Título original: The Princess and the Frog
País: USA
Estreno en USA: 11/12/2009
Estreno en España: 05/02/2010
Productora: Walt Disney Pictures
Director: Ron Clements, John Musker
Guión: Ron Clements, John Musker, Rob Edwards
Reparto: (Voces de) Anika Noni Rose, Bruno Campos, Keith David, Jim Cummings, Jenifer Lewis, Michael-Leon Wooley, John Goodman, Terrence Howard, Oprah Winfrey, Jennifer Cody
Música: Randy Newman.

Dentro de las películas de Disney, siempre he defendido más las películas clásicas hechas con lápiz y papel; con ejemplos de oro como “Aladdin”, “La Bella y la Bestia”, “El Rey León” o la primera de la nueva era, “La Sirenita”. Películas que seguían un patrón con historias llenas de magia que se desprendía de su argumento, personajes, enemigos y sus canciones. Las estética que le dio a sus films su razón de ser. Todos hemos cantado la canción del Príncipe Alí, nos hemos emocionado con el baile de Bella y Bestia, sentimos la muerte de Mufasa, u odiábamos a la bruja que dejó a Ariel sin voz. Hasta que esa época acabó y lo que fue Disney se convirtió en Pixar. Una nueva empresa que con sus creaciones encandiló al mundo y a la propia Disney, desde sus comienzos en sus cortos que son ya clásicos de la empresa del flexo, resultando el más bonito el último del pasado año.

Y así, Pixar fue la transformación de la factoría de sueños desde que “Toy Story” nos hiciera viajar hasta el infinito y más allá! Con su correspondiente segunda parte y, dentro de poco, convertirla en trilogía. Reconozco que sus películas son muy buenas y han creado una nueva era con joyas como “Wall-E”, “Cars”, “Los Increibles”, “Up”… Pero, a pesar de esa animación por ordenador… ¿qué ocurre con la animación tradicional? ¿Dónde se quedan esas películas que suponían la verdadera magia Disney? Personalmente, la echaba de menos porque crecí con ella y son las películas que significan algo para mi.

Por eso, este año supuso un gran regalo el estreno de una película hecha al método tradicional, recuperando la estética tradicional. De la mano de los creadores Ron Clements y John Musker, “Tiana y el Sapo” nos devuelve la historia de una “princesa”, un príncipe batracio, un enemigo Disney, canciones a la altura, secundarios como Louis o la loquilla luciérnaga. Una película que me hizo volver a sentir aquello que sólo Disney consigue, desde que el logo de su castillo aparece por la gran pantalla.

Ambientada en Nueva Orleans, aglutina a la perfección todos los ingredientes de la época y el lugar, con moraleja incluida sobre como el trabajo te puede llevar a conseguir todos tus sueños, pero también que sin amor esos sueños se quedan incompletos. Es lo que le ocurre a Tiana, que desde pequeña sueña con tener su propio restaurante y trabaja duro para conseguirlo, pero se encuentra un día con un sapo que habla y le pide un beso que le libere de su hechizo. Para su sorpresa cuando ella se transforma en rana y han de viajar juntos para deshacer el hechizo. Conviviendo juntos por las lagunas y pasando de ese odio antagónico al amor que une a dos personalidades muy distintas. En su camino les acompañan un cocodrilo y una luciérnaga que les ayudarán a conseguir su objetivo, junto a una hechicera del lago que hace vudú y magia “buena” en contra del vudú del enemigo de la película, lun larguilucho y delgado hechicero que busca controlar la ciudad con la ayuda de las sombras del más allá.

En hora y media escuchamos el jazz y música sureña, navegamos por el Mississipi a bordo de navíos coloniales de la época, hay magia negra de manos del doctor Facilier, que me recordó a Jaffar en su apariencia afilada y jugando con magia oscura. Y con el punto fuerte final en el que ocurre algo inesperado en películas de este estilo, pero que luego se ve que es por un bien y de un modo bien original y bonito. Dejando aquí el video del número musical mejor de la película, “Hay que saber llegar al fondo”, en el que Mama Oddie les intenta explicar lo que de verdad necesita cada uno. Una canción con ritmo y una puesta en escena memorable.

Por tanto, “Tiana y el Sapo” es un homenaje a la animación Disney y a los grandes musicales que encantará a niños y no tan niños.

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Responses

  1. Tienes razón en todo lo que dices; Tiana y el sapo, al estar realizada como los clásicos, tiene un sabor especial que todos los mayorcitos sabemos reconocer.
    Sin embargo, una cosa que eché de menos fueron las canciones pegadizas, estas están bien, pero no se te quedan en la cabeza como en El Rey León o la Sirenita.

  2. La verdad es que sí. Como dices, antes los números musicales dejaban huella en varias de las canciones de las películas. Y en ésta, la única que en verdad se me quedó desde que la oí fue la que he publicado, mientras que las demás flojeaban un poco más. Comparado a otras que eran muy pegadizas. Mi favorita siempre era la de El Rey León, la de “Can you feel the love tonight” y el Ciclo de la Vida cuando nace Simba y le muestran a toda la manada. Aysss….:) Pero bueno, espero que haya más ejemplos que quieran seguir la estela y, poco a poco, creen películas y canciones que puedan estar a la altura de los llamados “Clásicos de Disney”.


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