Posteado por: Alberto Rubio | 18 abril 2010

Impresionismo: Un nuevo Renacimiento (2010).

“En torno al pintor vilipendiado por el público se ha formado un frente común de pintores y escritores que lo reivindican como un maestro (Emile Zola).”

¿Por qué el arte impresionista atrae a tantas personas? ¿Cuál es su magnetismo? Eso es lo que se pregunta uno al ver las diarias colas que se presentan ante la Fundación Mapfre desde el 15 de Enero a la actualidad para poder ver la exposición de “Impresionismo: Un nuevo Renacimiento”.

 
Incansables aguantan más de una hora frente a la larga fila que lentamente avanza hasta su ansiada entrada. Y todo tiene una razón y un motivo basado en los trazos sueltos y realistas traidos desde el Musée d’Orsay de París, con pintores de renombre mundial y que gratuitamente nos acompañan en el Paseo de Recoletos de Madrid.

Un movimiento que nació en el último tercio del siglo XIX y que supuso una ruptura con los cánones tradicionales, siendo Manet de sus principales precursores. Su mayor influencia vino de España, cuando conoció a Velázquez en el Museo del Prado, y por ello, pintó “El Pífano”, que se inspira en el cuadro de Velázquez, “El bufón Pablo de Valladolid”. Utilizó un fonfo monocromo en gris que resalta el negro de la casaca, el blanco de la bandolera y el rojo de los pantalones. Además, como nota curiosa, el cuadro se asemeja con una carta del tarot de el Bufón del siglo XIX. La lástima fue que la fama que tiene ahora no fuera el reconocimiento que se le negó en su día. Al igual que se reconoce enseguida a Ribera en el cuadro de Ribot “San Sebastian Mártir”.

En el Salón de París por entonces se premiaba un tipo de pintura más conservadora mientras que el nuevo impresionismo estaba abocado al rechazo. Salvo “El Nacimiento de Venus” de Bouguereau que alcanzó gran éxito, con la composición que deja a la diosa en el centro del cuadro y el resto de las figuras proporcionalmente distribuidas a sus lados.

Como reacción a las posturas del Salón, un grupo de jóvenes artistas reacciona con Manet a la cabeza creando una pintura realista, creando la Escuela de Batignolles, que era el barrio donde vivían Manet y gran parte de los maestros impresionistas. Siendo retratados por Fantin-Latour en “Un taller en Batignolles”.

Con el estudio de Bazille como centro de referencia para el conjunto. Donde se reunían para compartir sus ideas, con retratos que se hacían entre si, como por ejemplo, de Bazille a Renoir y viceversa. Un ejemplo está en “El taller de Bazille“, un estudio lleno de luz donde están representados en su naturalidad.

La nueva pintura impresionista que crece se basa en querer plasmar el momento, la realidad, el instante, Abandonando la temática clásica y mitológica anterior, se centran en mostrar el paisaje, la naturaleza como se aprecia en los cielos, el agua o la hierba, con pequeñas pinceladas de colores, que dan esa sensación de vida y movimiento.

También se dan pinturas urbanas como “La Estación de Saint Lazare” de Monet, donde se muestra la llegada del tren a la estación con el humo de la locomotora y unos trazos tan sueltos que en las figuras parece abstracto.

En “Rue Montorgueil de París. Fiesta del 30 de Junio de 1878” se muestra la agitación de la gente ante una celebración callejera, con pinceladas cortas para mostrar la vibración de las banderas francesas y el bullicio de la gente en la calle.

Renoir en “El Columpio” representa una conversación en un parque, con temas más del día a día, captando el juego de miradas entre los personajes.


Pisarro y Cezanne son dos pintores que trabajarían juntos compartiendo ideas y estéticas. En ocasiones pintarán los mismos paisajes pero con puntos de vista diferentes. Pisarro le enseñará las tendencias impresionistas y él las plasmará pero buscando también la estructuración del espacio. Como muestra en “El puente de Maincy” o en sus bodegones.


Otros artistas usan temas urbanos y con estética casi fotográfica como en la obra de Callebotte, “Los acuchilladores de parquet“, como se aprecia en las virutas, las herramientas, las manos, los reflejos de la luz en parquet que dan realismo en los detalles.


Edgar Degas con “La clase de danza” sigue esa línea, con la línea de la perspectiva entre el maestro y la alumna del primer plano y las demás a su alrededor.

En la obra “El desfile” se muestra una temática hípica donde público y jinetes esperan el comienzo de la carrera. Se distinguen las dos zonas, de público y campo de caballos, con una perspectiva entre el tamaño de la gente y el caballo central.


Y en “Escenas de la Bolsa“, hace un retrato indirecto del banquero Ernest May, en su habitual lugar de trabajo y no posando, donde sólo se aprecia su rostro mientras que los demás aparecen difuminados.

Manet irá adquirtiendo mayor fama y así su influencia va creciendo. Pintó al político Georges Clemenceau, donde su fondo neutro y el traje negro centra la vista en su rostro, que seguramente esté basado en una fotografía similar.

A su vez, retrató al poeta Stéphan Mallarmé, sentado con un puro y papeles y la mano en el bolsillo.

Y en “La Evasión de Rochefort” se atisba en el fondo el barco que recogerá a los fugitivos, usando cortas y gruesas pinceladas para el mar y una barquita pequeña que le da sensación de fragilidad y peligro en su viaje.

Así, tras hora y media de espera pude comprobar que merecía la pena si es por ver los cuadros que allí albergaban. Una exposición de alta calidad que muestra y enseña una importante colección de obras y artistas por tiempo limitado dignos de contemplar, y gracias a ello, aprender un poco más y mejor acerca de las obras, su porqué, los artistas, curiosidades, su entorno y la historia de su surgimiento y evolución como aquí he intentado mostrar brevemente.

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Responses

  1. Qué pedazo de post 🙂 Me da mucha penita no haber ido, de hecho un día quedé con unas amigas para ir y al final no pudo ser 😦 Y para colmo se acaba mañana 😦
    Pero bueno, gracias a ti he “vivido” la experiencia de la visita, incluso la espera en la cola xD
    Lo que más ilusión me hacía era ver el cuadro de la Madre de Whistler (de la que hablo en mi post de Mr.Bean http://arteparati.wordpress.com/2009/06/22/mr-bean-y-el-arte/) Pero bueno, tendrá que ser ya en el Museo d’Orsay, que espero visitar algún día 🙂

  2. Me alegro mucho de que te haya gustado la pequeña crónica impresionista y sirviera de pequeña visita on line!:) Siento mucho que no hayas podido ir a verla al final 😦 Porque me acordé de ti al verla sabiendo que te hubiera gustado mucho, pero bueno, si no pudo ser en esta ocasión, están seguros en París, y que mejor lugar para verlos estos y los que no pudieron viajar hasta aquí, que en su residencia particular en el 62 de la Rue Lille 😉 Y eso que aquí fue un triunfo verla con semejantes colas diarias desde que la inauguraron :S
    Síii, jeje, al ver el cuadro de la madre de Whistler me acordé tanto de la película como de tu post. Enseguida que entrabas se veía de los primeros y es de los que me gustó ver en vivo. Y eso que poca gente se paraba ante él como pasando más desapercibido… :S Queda mejor así que con el monigote que pintaba Mr Bean 😛
    Próxima cita: “Monet y la Abstracción”! 🙂

  3. […] Impresionismo: Un nuevo Renacimiento (2010). abril, 2010 2 comentários 4 […]


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